
Me di cuenta que cuando uno menos espera llegan de improvisto aquellas cosas que más te hacen feliz. Uno no espera a los amigos, uno no espera a tus familiares, uno no espera muchas cosas y no saber eso hace la vida mucho más interesante y desconocida.
Me caíste de improviso y el impacto si que fue fuerte. El dolor siento en mis espaldas al recordar tal accidente, pero es aquel sentir el que me gusta pues ello marcó mi presente.
Gusta me todo lo que contigo lleva, todo lo que te rodea, todo lo que haces y lo que no, tus virtudes y defectos, tu ambiente, tu mundo y sinceramente no puedo dejar de pensar en ese día en el que tímidamente nos acercamos, en el que con sonrisas vergonzosas parecía que nos atraíamos desde muy lejos para todo terminar en un suave encuentro que pareció eterno. Mágico fue ver tus ojos brillantes y tus labios altivos alejarse formando una imagen de felicidad que yo pude ver de muy cerca. Estabamos juntos, sentados, riendonos de lo sucedido. Era lo único que quería que pasará ese día, ya no podía sostener más las ansias de morder tu carnosos labios.
El termino de mis solos días había llegado a su fin y no me había dado cuenta de aquello. El tiempo, vil mentira, había pasado como siempre y como nunca.
2 comentarios:
Que bonito cmo escribes... no tenía idea que escribías asi... Nos vemos!
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