miércoles, 30 de julio de 2008

Experiencia


En ese momento me miró y sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo por algunos minutos hasta que la conversación se prolongó lo suficiente como para sentir confianza. Al mover sus labios, éstos parecían perfectos. De hecho, los eran. Carnosos y visiblemente suaves se posaban en el borde del vaso con alcohol.

La conversación se alargó hasta las 1 de la madrugada. De todo lo que hablamos esa noche...no recuerdo nada. No fue mi estupidez la culpable de que la plática haya sido olvidada, sino porque era sumamente difícil concentrarse con tanta belleza al frente de mis ojos oscuros. Parece algo cursi, pero no me interesa, lo creo así de verdad.

Se acabaron los tragos y sentí que el alcohol invadía nuestros cuerpos. Inexplicablemente me encontraba en su casa. Departamento para ser exactos. Continuamos bebiendo. Ella se acercó lentamente. Comencé a temblar como cuando una va en busca de algo desconocido. Su vestido negro se desprendió lentamente de su bello cuerpo. Fue la primera vez que conocí la armonía. Lentamente me despojó de mis telas y me condujo a la cama. Su aroma era inolvidable, de hecho, lo sigo sintiendo como si en este mismo instante estuviera ocurriendo este relato. Sus pechos se pegaron al mío y pensé que estaba en el cielo. La conocí esa noche yacíamos en su cama. Mi piel rozó constantemente con su piel. El sudor rápidamente se apoderó de nosotros. Nada tenía sentido. La había conocido hace 3 horas y ya era parte de ella. Todo tenía sentido. Nuevamente caí en mi habitual sumisión, pero era diferente. No era como las otras veces que simplemente pasaban.

Ella se apoderó de mi ser. Ella me dominó y no me dejó aliento. Siempre caía en la misma situación, pero esta vez todo cambió. Me revolucione contra ella y los papeles se dieron vuelta. Ahora era yo quien me apoderaba de ella, y se dejó.

En la mañana al despertar, sentí culpa. Lloré simplemente porque la sentí. Aún no me explico por qué lo hice, lo único que puedo decir es que esa noche fue inolvidable para mi. Lo recuerdo como si fuera ayer cuando estaba en su cama junto a ella. Después de eso, me levanté y, con el movimiento, ella despertó y me suplicó que me quedara unos instantes más en la cama junto a ella. No podía hacerlo y por eso le pedí perdón. Le pregunté si podía volverla a ver hoy en la noche en su departamento para conversar. Ella respondió afirmativamente.

No entendí por qué salí de su departamento si quería estar con ella. Sentía que era la mujer perfecta para mi, pero no sabía nada de ella ni de sus padres ni de sus estudios ni de lo que hace y, mucho más importante, si tenía novio.

En la noche sentí ganas de verla y fui nuevamente a su casa. Toqué la puerta del 404 y ahí estaba. En la soledad me invitó a pasar. Andaba con blue jeans muy apretados y un peto rojo. Se veía preciosa igual que ayer. Me dijo que estaba un poco cansada, porque había estudiado todo el día para el examen de mañana en su facultad. Conversamos para saber más acerca de nosotros. Era las 3:45 de la madrugada. Le dí mi número telefónico y ella me dio el suyo. Me sentía feliz y se lo hice saber. Ella dijo lo mismo.

Ya van 5 años desde esa noche y no me he separado de ella. Dudo que lo haga.

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